Una intensa ola de violencia golpeó al suroccidente de Colombia, especialmente en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca, donde en apenas dos días se registraron 26 ataques en diferentes municipios. Estos hechos dejaron al menos 19 personas fallecidas y decenas de heridos, generando preocupación por el deterioro del orden público en la región.
Las acciones violentas incluyeron explosiones con carros bomba, ataques contra estaciones de Policía y hostigamientos a la fuerza pública, además de homicidios selectivos. Según las autoridades, estos actos estarían relacionados con disputas entre grupos armados ilegales que buscan consolidar control territorial y sembrar temor entre la población civil.
Ante la gravedad de la situación, el Gobierno anunció el refuerzo de la presencia militar en las zonas más afectadas y pidió apoyo ciudadano para identificar a los responsables. Por su parte, organismos como la Defensoría del Pueblo alertaron sobre el riesgo para la población y urgieron medidas inmediatas para garantizar la seguridad y proteger a las comunidades afectadas.
