La tensión en Medio Oriente volvió a dispararse este domingo luego de que Irán lanzara al menos dos oleadas de misiles y drones contra territorio israelí, en lo que representa el primer ataque directo desde el alto el fuego alcanzado el pasado 8 de abril.
Las autoridades israelíes activaron de inmediato sus sistemas de defensa aérea y aseguraron haber interceptado la mayoría de los proyectiles lanzados desde territorio iraní. Como medida preventiva, el Gobierno de Israel anunció la suspensión de clases en todo el país para este lunes y elevó el nivel de alerta ante la posibilidad de nuevas acciones militares.
Desde Teherán, el gobierno iraní justificó la ofensiva como una respuesta a los recientes bombardeos israelíes contra zonas del sur de Beirut, en Líbano, consideradas bastiones del grupo Hezbolá. Las autoridades iraníes afirmaron que Israel “cruzó todas las líneas rojas” al atacar territorio libanés y advirtieron que cualquier nueva agresión recibirá una respuesta más contundente.
La escalada ocurre en medio de una frágil tregua que había reducido temporalmente las hostilidades en la región. Sin embargo, los recientes ataques israelíes sobre Beirut y la posterior respuesta iraní han puesto en riesgo los esfuerzos diplomáticos para evitar una guerra de mayores proporciones.
Estados Unidos expresó preocupación por el deterioro de la situación e hizo un llamado a la contención para evitar que el conflicto se extienda a otros países de la región. Mientras tanto, varias naciones han comenzado a aplicar restricciones en sus espacios aéreos ante el temor de una nueva escalada militar.
Analistas internacionales consideran que este nuevo intercambio de ataques podría marcar el fin práctico del cese al fuego vigente desde abril y abrir una nueva etapa de confrontación entre Irán e Israel, dos de los principales actores de la inestabilidad en Medio Oriente.
