La FIFA respaldó la decisión arbitral de anular el gol de Joško Gvardiol que habría significado el empate de Croacia frente a Portugal en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. La jugada, que generó una ola de críticas por parte de jugadores, cuerpo técnico e hinchas croatas, fue revisada por el VAR con apoyo de la tecnología del balón conectado, que detectó un leve contacto previo de Igor Matanović antes de que Mario Pašalić participara en la acción, dejando la jugada en posición de fuera de juego.
Según explicó la FIFA, el sistema Connected Ball Technology confirmó el contacto con el balón, aunque este fuera imperceptible a simple vista. Ese toque cambió el momento de referencia para evaluar el fuera de juego, por lo que el árbitro noruego Espen Eskås decidió invalidar el tanto tras la revisión en el VAR. El organismo aseguró que la decisión se ajustó plenamente al reglamento y al uso de la tecnología implementada en el torneo.
La determinación provocó fuertes protestas en el entorno de la selección croata. El técnico Zlatko Dalić cuestionó el impacto del VAR en el fútbol moderno y lamentó que este tipo de decisiones “maten la emoción” del juego, mientras que varios medios europeos calificaron la acción como una de las mayores polémicas del Mundial. Con el triunfo 2-1, Portugal avanzó a los octavos de final, donde se enfrentará a España, mientras que Croacia quedó eliminada en un desenlace que seguirá dando de qué hablar.
