Cilia Flores, esposa del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro, enfrenta un problema cardíaco que, según su hijo Nicolás Maduro Guerra, requiere atención médica y una posible intervención. El diputado aseguró que su madrastra tiene un “tema en el corazón muy delicado” y mencionó un posible prolapso de la válvula mitral.
Flores, de 69 años, permanece detenida en una prisión federal de Brooklyn, Nueva York, donde espera el desarrollo del proceso judicial que enfrenta junto a Maduro. Sus abogados habían solicitado que se le concediera prisión domiciliaria para recibir tratamiento y recuperarse de una eventual intervención, pero la solicitud fue rechazada.
Según la defensa, la exfuncionaria requiere una exploración coronaria y ha recibido varios medicamentos durante su permanencia en prisión. Sin embargo, documentos judiciales muestran que existe una controversia entre sus abogados y la Fiscalía estadounidense sobre su estado de salud: mientras la defensa sostiene que su condición cardíaca se ha deteriorado, los fiscales señalan que Flores se ha negado a realizarse un procedimiento diagnóstico recomendado por médicos.
Flores y Maduro permanecen procesados en Estados Unidos por acusaciones relacionadas con el tráfico de drogas, cargos que ambos niegan. El juicio está previsto para comenzar en junio de 2027, mientras la defensa de Flores continúa buscando que pueda enfrentar el proceso bajo arresto domiciliario por razones médicas.