La rivalidad entre Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos volvió a encender el debate político en Colombia, justo cuando el país entra en la recta final hacia las elecciones. Esta vez, el detonante fue un tema que parece no tener cierre: el plebiscito por la paz de 2016, una consulta histórica que terminó con la victoria del No y marcó un punto de quiebre en la política nacional.
Todo comenzó cuando Uribe aseguró en entrevista con Caracol Radio que, tras el triunfo del No en el plebiscito, intentó buscar un “gran acuerdo nacional” con Santos. Según el exmandatario, su propuesta fue ignorada: “Él no quiso hacerlo, prefirieron complacer a las Farc”, afirmó, reabriendo una discusión que ha dividido al país durante casi una década.
Las declaraciones no pasaron desapercibidas y provocaron una rápida reacción desde el entorno del expresidente Santos. Uno de los primeros en responder fue Humberto de la Calle, quien desmintió la versión de Uribe y defendió el proceso de renegociación. “No es cierto”, afirmó, asegurando que tras conocerse los resultados del plebiscito, ambas partes aceptaron el veredicto ciudadano y retomaron las conversaciones para construir un nuevo acuerdo.
De la Calle fue más allá y señaló que varias de las propuestas impulsadas por el sector del No sí fueron incorporadas en el texto final del acuerdo de paz. Este punto es clave, ya que durante años ha sido uno de los principales argumentos de quienes defienden la legitimidad del proceso liderado por Santos tras la derrota en las urnas.
El enfrentamiento no solo revive viejas diferencias, sino que también vuelve a poner sobre la mesa la profunda polarización política que sigue marcando a Colombia. El plebiscito de 2016, lejos de quedar en el pasado, continúa siendo utilizado como bandera política por distintos sectores, especialmente en momentos electorales.
Analistas advierten que este nuevo cruce entre Uribe y Santos podría influir en el ambiente político actual, movilizando a votantes y reactivando emociones ligadas a uno de los episodios más controversiales de la historia reciente del país. En redes sociales, el debate ya se encendió, con opiniones divididas entre quienes respaldan la versión de Uribe y quienes defienden la postura del gobierno de Santos.
A menos de un mes de las elecciones, queda claro que el pasado sigue pesando en el presente político colombiano. Y mientras los protagonistas de aquella época vuelven a enfrentarse públicamente, el país vuelve a discutir los mismos temas que, ocho años después, siguen sin resolverse del todo.
