La Sociedad de Activos Especiales (SAE) ordenó formalmente el desalojo del antiguo inmueble donde funcionó Titos Bolos, uno de los sitios más recordados del norte de Barranquilla. La decisión fue confirmada el 4 de mayo de 2026, según reveló El Heraldo, y ya se encuentra en fase de ejecución con plazos definidos para su cumplimiento.
De acuerdo con la información conocida, la SAE notificó a los ocupantes actuales del predio en los primeros días de mayo, otorgando un tiempo límite —que suele oscilar entre 10 y 30 días— para realizar la entrega voluntaria del inmueble. En caso de no cumplirse este plazo, las autoridades podrán proceder con un desalojo administrativo con acompañamiento de la fuerza pública.
El inmueble, ubicado en una zona estratégica del norte de Barranquilla, forma parte del inventario de bienes incautados por el Estado colombiano, luego de procesos judiciales que determinaron su extinción de dominio. Desde entonces, ha estado bajo la administración de la SAE, entidad encargada de recuperar, gestionar y darle un uso legal a este tipo de propiedades.
Titos Bolos fue durante años un lugar emblemático para los barranquilleros, especialmente en las décadas pasadas, cuando funcionaba como centro de recreación familiar. Tras su cierre, el edificio quedó en una especie de limbo jurídico y operativo, lo que permitió su ocupación sin una destinación clara. Esta situación motivó la intervención de la SAE para retomar el control del bien.
Fuentes cercanas al proceso indican que, una vez recuperado el inmueble, la SAE evaluará diferentes alternativas: desde su arrendamiento a inversionistas privados hasta su posible venta o destinación para proyectos institucionales. Aunque no hay una decisión definitiva, se espera que en el segundo semestre de 2026 se anuncie el futuro del predio.
