El exfutbolista colombiano Abel Caribalí, es señalado por las autoridades chilenas de participar en el brutal asesinato de un amigo en un caso que ha causado conmoción tanto en Chile como en Colombia. Según las investigaciones, la víctima fue decapitada y posteriormente calcinada en un hecho ocurrido en la comuna de Padre Hurtado, en la Región Metropolitana de Santiago.

De acuerdo con medios chilenos y reportes judiciales, la víctima fue identificada como un ciudadano colombiano que compartía vínculos cercanos con el exjugador. Las autoridades sostienen que el crimen habría ocurrido en medio de una discusión que terminó en un violento ataque. Posteriormente, el cuerpo habría sido desmembrado y quemado con el objetivo de ocultar evidencias del homicidio.

Un fuego encendido en medio de la noche fue la primera señal. Un vecino de Curacaví, una comuna ubicada en la región Metropolitana de Santiago de Chile, observó a lo lejos una llamarada en el sector de Cuesta Zapata y alertó a las autoridades. Cuando Carabineros y bomberos llegaron al lugar, encontraron una escena que, según medios chilenos, dejó incluso impactados a los investigadores más experimentados: un cuerpo parcialmente calcinado, decapitado y abandonado junto a una Biblia.

De acuerdo con la investigación del Equipo de Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) de Chile, la víctima también era colombiana y mantenía una amistad cercana con Carabalí desde hace varios años. Las autoridades sostienen que ambos compartían círculos relacionados con el fútbol y presuntamente con actividades ligadas al narcotráfico. La Fiscalía chilena indicó que el crimen habría ocurrido en un inmueble de Estación Central, en Santiago, donde la víctima fue atacada brutalmente antes de ser trasladada hasta la Cuesta Zapata para intentar desaparecer el cuerpo mediante fuego.

Uno de los elementos clave de la investigación fueron registros de cámaras de seguridad en los que, según las autoridades, se observa a Carabalí movilizando el cadáver en un carro de carga dentro de un estacionamiento. Posteriormente, otro colombiano, identificado como un taxista de 51 años, habría ayudado a trasladar los restos hasta el lugar donde finalmente fueron abandonados e incendiados. Durante los allanamientos, la Policía chilena también encontró cerca de 19 kilos de droga, armas de fuego y otros elementos que vincularían el caso con estructuras de crimen organizado.

La fiscal Carmen Gloria Guevara aseguró que la víctima presentaba múltiples heridas cortopunzantes previas a la decapitación, lo que evidencia un alto nivel de violencia y posible tortura. Las autoridades consideran que la escena del crimen y la forma en la que fue dejado el cuerpo corresponderían a prácticas asociadas a organizaciones criminales transnacionales. Tanto Abel Stiven Carabalí como el otro colombiano capturado permanecen en prisión preventiva mientras continúan las investigaciones y se busca a otros posibles integrantes de la red criminal.

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