La senadora indígena Aída Quilcué volvió a ocupar el centro de la discusión pública tras referirse a su formación académica y reconocer que nunca tuvo una trayectoria educativa tradicional. Sus declaraciones, realizadas durante un evento político, provocaron una intensa reacción en redes sociales y en distintos sectores de la opinión pública, donde se abrió un debate sobre la importancia de los títulos universitarios para ejercer cargos de alto nivel en el Estado.
Durante su intervención, Quilcué afirmó que su experiencia de vida y el trabajo desarrollado junto a las comunidades indígenas han sido su principal escuela. La dirigente señaló que proviene de contextos históricamente excluidos y defendió la capacidad de los pueblos indígenas para participar en la conducción política del país. Sus palabras fueron interpretadas por algunos seguidores como una reivindicación de los saberes comunitarios y del liderazgo construido desde los territorios.
Sin embargo, la controversia aumentó debido a que días antes también había cuestionado a quienes se formaron en las universidades más reconocidas del país, afirmando que muchos de ellos terminaron involucrados en prácticas de corrupción y alejados de las necesidades de la población. Estas declaraciones generaron críticas de académicos, docentes, estudiantes y usuarios de redes sociales, quienes consideraron que sus comentarios generalizaban injustamente el papel de la educación superior en Colombia.
La polémica surgió luego de que Aída Quilcué reconociera públicamente que su fortaleza no ha estado en la educación formal, sino en el aprendizaje obtenido a través del trabajo comunitario y la representación de los pueblos indígenas. La senadora defendió la idea de que la experiencia social y territorial también constituye una forma válida de preparación para asumir responsabilidades públicas.
El debate tomó mayor fuerza porque sus declaraciones coincidieron con críticas dirigidas a sectores políticos y profesionales formados en universidades prestigiosas. Para algunos analistas, el episodio refleja una confrontación entre dos visiones de liderazgo: una basada en la formación académica tradicional y otra sustentada en la experiencia comunitaria y el conocimiento ancestral.
Aída Quilcué, nacida en el departamento del Cauca y reconocida como lideresa del pueblo Nasa, se desempeña como senadora desde 2022 y ha tenido una amplia trayectoria en organizaciones indígenas y de derechos humanos. Su participación en la política nacional la ha convertido en una de las voces más visibles de los movimientos indígenas colombianos, aunque sus recientes declaraciones han reavivado la discusión sobre el papel de la educación formal en la vida pública y la capacidad de liderazgo de quienes provienen de contextos distintos a los tradicionales.
