El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó oficialmente el nuevo Air Force One, un Boeing 747-8 valorado en unos 400 millones de dólares y donado por el gobierno de Qatar, calificándolo como “el avión más lujoso del mundo” y asegurando que “nunca habrá otro igual”. La aeronave fue exhibida en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, y sustituirá temporalmente a uno de los históricos aviones presidenciales mientras Boeing culmina la fabricación de los nuevos VC-25B encargados por Washington.
El mandatario destacó las características del aparato, equipado con sistemas avanzados de comunicación y defensa, además de una renovada decoración en tonos rojo, blanco, azul oscuro y detalles dorados, un diseño impulsado personalmente por Trump. “Es considerado el avión más lujoso del mundo. Fue construido con un nivel que probablemente nunca volverá a verse”, afirmó durante la ceremonia de presentación.
La entrega del avión, sin embargo, ha desatado una fuerte polémica en Estados Unidos. Sectores demócratas y expertos en ética han cuestionado la aceptación de un regalo de semejante valor por parte de un gobierno extranjero, advirtiendo sobre posibles conflictos de interés y riesgos de seguridad. A pesar de las críticas, el Pentágono ha defendido que la incorporación de la aeronave cumple con las regulaciones federales y que fue sometida a amplias modificaciones para garantizar la seguridad presidencial.
La nueva aeronave funcionará como una solución provisional hasta que entren en servicio los nuevos aviones presidenciales encargados a Boeing, cuya entrega ha sufrido varios retrasos y ahora se prevé para 2028. Trump justificó la decisión señalando que Estados Unidos debía contar con un avión a la altura de otras potencias mundiales y adelantó que la aeronave encabezará las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia estadounidense el próximo 4 de julio.
