El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos e Israel aplazarán nuevas acciones militares contra Irán mientras avanzan las gestiones para alcanzar un acuerdo. Washington exige avances rápidos, especialmente sobre el programa nuclear iraní y el estrecho de Ormuz.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Washington decidió suspender temporalmente nuevos ataques contra Irán, una medida a la que, según el mandatario, también se sumó Israel.
La decisión busca abrir una nueva ventana diplomática para intentar poner fin a meses de enfrentamientos y evitar una escalada de mayores proporciones en Oriente Medio.Trump explicó que la suspensión está condicionada a que se alcance rápidamente un acuerdo con Teherán. El mandatario estadounidense sostuvo que su país mantiene la capacidad de lanzar una ofensiva de gran magnitud si las negociaciones fracasan, por lo que la pausa militar no significa que la amenaza de nuevos ataques haya desaparecido.
La decisión se conoce después de contactos diplomáticos en los que han participado países como Arabia Saudita, Pakistán y Turquía. El príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, conversó con Trump y defendió la necesidad de priorizar el diálogo y reducir las tensiones, mientras Irán también ha mantenido comunicaciones con varios gobiernos de la región.Entre las principales condiciones planteadas por Washington aparece la reapertura completa del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas. Trump también insiste en que cualquier entendimiento debe abordar el programa nuclear iraní y garantizar que Teherán deje de representar, según Washington, una amenaza nuclear.
Desde Irán, sin embargo, existe desconfianza frente al anuncio. Medios iraníes cuestionaron la versión presentada por Trump y señalaron que las fuerzas militares permanecen en máxima alerta. Teherán ha advertido además que la situación en el estrecho de Ormuz dependerá de las acciones estadounidenses en la región.La suspensión de nuevos ataques abre así una oportunidad diplomática, pero mantiene un escenario altamente frágil. Si las negociaciones prosperan, podrían reducirse las tensiones militares y los riesgos sobre el suministro energético mundial; si fracasan, Estados Unidos e Israel podrían retomar las operaciones contra territorio iraní.