Las autoridades confirmaron nuevos traslados de internos recluidos en la Penitenciaría de El Bosque, en Barranquilla, como parte de las medidas ordenadas por el presidente Abelardo De la Espriella para reforzar el control de las cárceles y evitar que desde estos establecimientos se continúen coordinando actividades criminales.
La medida se suma al operativo realizado el pasado 25 de agosto, cuando 20 internos señalados de pertenecer a las estructuras Los Costeños y Los Pepes fueron sacados de El Bosque y trasladados inicialmente a Bogotá. Posteriormente, el Gobierno anunció que serían distribuidos en diferentes establecimientos penitenciarios del país.
Los traslados están relacionados con las investigaciones que apuntan a que algunos privados de la libertad estarían utilizando celulares y otros medios de comunicación para impartir órdenes de extorsión y coordinar actividades delictivas desde prisión. La problemática había sido advertida previamente por las autoridades de Barranquilla, que identificaron a varios presos como presuntos articuladores de estructuras criminales desde los centros penitenciarios.
El Gobierno nacional ha insistido en que la estrategia busca cortar las comunicaciones entre los cabecillas encarcelados y las organizaciones que operan en las calles. El presidente De la Espriella ha señalado que las cárceles deben estar bajo control del Estado y que no se permitirá que los internos continúen dirigiendo extorsiones, amenazas u otros delitos desde los establecimientos penitenciarios.
La ofensiva penitenciaria cuenta con el respaldo de las autoridades locales. El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, y el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, han respaldado los traslados como una medida para enfrentar la extorsión y la violencia que afectan a Barranquilla y al departamento.