La violencia vuelve a sacudir a Santander tras el asesinato de un menor de 13 años en el municipio de Piedecuesta. De acuerdo con las primeras versiones, el adolescente habría sido atacado por presuntamente cruzar una “frontera invisible”, una práctica criminal utilizada por estructuras ilegales para controlar territorios y restringir la movilidad de los habitantes.
El crimen ocurrió en un sector residencial del municipio y generó indignación entre la comunidad, que denunció el aumento de la inseguridad y la presencia de grupos delincuenciales en la zona. Las autoridades iniciaron una investigación para esclarecer los hechos y dar con los responsables del homicidio que hoy tiene consternada a la población santandereana.
Organizaciones sociales y líderes comunitarios advirtieron que las llamadas fronteras invisibles siguen afectando a cientos de familias en distintas regiones del país, especialmente a jóvenes y menores de edad. Mientras tanto, la comunidad exige mayor presencia de la fuerza pública y acciones urgentes para evitar que este tipo de hechos se repitan.
