Rusia reportó este martes uno de los mayores ataques con drones registrados desde el inicio de la guerra con Ucrania. Según las autoridades rusas, más de 390 aeronaves no tripuladas fueron lanzadas contra la región de Moscú durante la noche, obligando a activar las defensas antiaéreas y a desplegar un amplio operativo de emergencia en distintos puntos de la capital y sus alrededores.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó que los sistemas de defensa interceptaron al menos 81 drones que se dirigían directamente hacia la capital, mientras que otros fueron derribados en localidades cercanas como Podolsk, Domodédovo, Kolomna y Chejov. Las autoridades aseguraron que la mayoría de los aparatos fueron neutralizados antes de alcanzar sus objetivos.
Uno de los incidentes más relevantes ocurrió en la ciudad de Chejov, donde un edificio residencial sufrió daños tras el impacto de un dron. Imágenes difundidas en redes sociales muestran ventanas destruidas y humo saliendo de los pisos superiores del inmueble. De acuerdo con el gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, no se reportaron víctimas fatales ni personas heridas en ese lugar.
El ataque provocó restricciones temporales en varios aeropuertos de Moscú y obligó a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad mientras los equipos de emergencia inspeccionaban las zonas afectadas. El Ministerio de Defensa ruso atribuyó la ofensiva a Ucrania, aunque el gobierno de Kiev no había emitido una declaración oficial sobre el operativo al momento de conocerse los primeros reportes.
La nueva ofensiva evidencia una escalada en la guerra entre Rusia y Ucrania, caracterizada en los últimos meses por un incremento en los ataques con drones de largo alcance sobre territorio ruso y los bombardeos rusos contra ciudades ucranianas. El intercambio de ataques ocurre en medio de nuevos esfuerzos diplomáticos para buscar una salida al conflicto, aunque la situación militar continúa intensificándose.