Las autoridades confirmaron que el sismo se sintió con gran intensidad en ciudades como Cali, Popayán y Pasto, generando pánico generalizado y evacuaciones masivas. De acuerdo con el último reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el número de fallecidos asciende a más de 60 personas, mientras que más de 600 resultaron heridas y decenas permanecen desaparecidas.
Los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros de edificios colapsados, especialmente en zonas urbanas y rurales de difícil acceso. Los daños materiales son severos: hospitales, escuelas y viviendas han sufrido colapsos parciales o totales, y varias vías principales presentan grietas y deslizamientos de tierra que han dejado incomunicadas a comunidades enteras.
El gobierno nacional declaró la emergencia nacional y activó la ayuda humanitaria con apoyo de organismos internacionales.Las autoridades han advertido sobre posibles réplicas en las próximas horas, mientras se mantiene el monitoreo constante de la actividad sísmica en la región. El presidente de Colombia ha hecho un llamado a la calma y a la solidaridad, mientras se coordinan los esfuerzos de búsqueda, rescate y atención a los damnificados en una de las emergencias más graves de los últimos años.