La proliferación de mosquitos en Barranquilla mantiene en alerta a los habitantes de distintos sectores de la ciudad, especialmente en el Gran Malecón, donde la presencia de estos insectos ha generado preocupación. La comunidad ha solicitado jornadas de fumigación para reducir su presencia y prevenir posibles afectaciones a la salud. Sin embargo, especialistas advierten que las fumigaciones masivas no solucionan por sí solas el problema y pueden generar impactos ambientales y riesgos para la salud.
El infectólogo Jesús Tapia explicó que la exposición constante a insecticidas puede favorecer que los mosquitos desarrollen resistencia a estos productos. Por su parte, Iván Zuluaga señaló que la fumigación reduce temporalmente los zancudos adultos, pero no elimina de manera confiable los huevos y las larvas. Entre las principales recomendaciones están eliminar aguas estancadas, lavar y tapar tanques, retirar recipientes que acumulen agua y utilizar repelentes.
En el Atlántico, las autoridades han intensificado las acciones de control vectorial. Durante los tres primeros trimestres de 2026 se realizaron 247.374 inspecciones de viviendas y se recolectaron más de 80 toneladas de elementos inservibles en 19 municipios. Además, se ejecutaron 44 jornadas de fumigación espacial que permitieron cubrir más de 58.850 viviendas. Las autoridades insisten en que la prevención en los hogares y el control de los criaderos son fundamentales para reducir la presencia de mosquitos y los riesgos asociados a enfermedades como el dengue.