Una investigación de inteligencia geoespacial señala que satélites militares rusos habrían recopilado información sobre instalaciones petroleras y bases militares de Arabia Saudí antes y después de varios ataques atribuidos a grupos armados respaldados por Irán. Entre los objetivos afectados figuran estaciones de bombeo del oleoducto Este-Oeste y una base aérea donde resultó dañado un avión de combate italiano.
La empresa de inteligencia AURORAH analizó 40 ataques con misiles y drones registrados entre julio y octubre de 2026. Según sus hallazgos, satélites rusos sobrevolaron las zonas atacadas durante los días previos y posteriores a las operaciones, un patrón que podría indicar labores de reconocimiento para facilitar la selección de objetivos.
Funcionarios saudíes y fuentes vinculadas a los hutíes de Yemen afirmaron que los aliados de Irán se han beneficiado de información satelital rusa y de capacidades tecnológicas chinas. Según los reportes, asesores iraníes habrían procesado y transmitido esos datos a grupos armados para mejorar la precisión de sus ataques contra infraestructuras estratégicas.
Aunque las evidencias apuntan a una posible cooperación de inteligencia, la empresa investigadora aclaró que no interceptó comunicaciones que demostraran directamente la transferencia de información a los atacantes. Rusia no había respondido públicamente a las acusaciones al momento de la publicación, mientras crecen las preocupaciones por las consecuencias de esta presunta colaboración para la seguridad regional y el mercado energético mundial.