Ucrania reanudó los ataques contra instalaciones petroleras de Rusia con una ofensiva nocturna con drones en la región de Samara, en el suroeste del país. La operación alcanzó instalaciones energéticas, entre ellas la refinería de Novokuibyshevsk, después de una pausa de casi dos semanas en esta campaña militar. Dos personas murieron mientras realizaban labores de limpieza tras los ataques, según las autoridades regionales.
La ofensiva se produce en medio de las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, para que Kiev detenga los bombardeos contra la infraestructura petrolera rusa. Washington busca reducir las tensiones y favorecer las negociaciones para poner fin a la guerra, mientras Moscú acusa a Ucrania de ignorar las peticiones de la Casa Blanca. El Kremlin, sin embargo, aseguró que los nuevos ataques no necesariamente ponen en peligro las conversaciones de paz.
Los ataques contra refinerías buscan reducir la capacidad de Rusia para procesar petróleo y obtener ingresos que contribuyen a financiar su maquinaria militar. Estas instalaciones producen combustibles como gasolina, diésel y carburantes para aviación, por lo que los daños podrían afectar el suministro destinado a las fuerzas rusas. La reanudación de la ofensiva evidencia las dificultades para alcanzar una tregua energética, mientras ambos países mantienen sus ataques contra infraestructuras estratégicas.