La entrada en vigencia del programa de ahorro de energía de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) generó críticas y preocupación entre sectores políticos y gremios del Caribe, que consideran que la medida podría afectar a los usuarios de una región donde las altas temperaturas hacen indispensable el uso frecuente de ventiladores y aires acondicionados. El programa comenzó a aplicarse el 1 de septiembre y contempla cobros adicionales para quienes superen en más de un 10 % su meta individual de consumo.
El senador atlanticense Camilo Torres cuestionó la claridad de la medida y advirtió que todavía existen dudas sobre el impacto que tendrán los posibles sobrecostos en las facturas de los usuarios del Caribe. El congresista también señaló que la demanda de energía aumentó 6,68 % entre agosto de 2025 y agosto de 2026, mientras persiste un déficit en nueva capacidad de generación.
En el mismo sentido, el representante a la Cámara Samir Radi sostuvo que las condiciones climáticas del Caribe deben ser consideradas. Explicó que para los hogares, comercios y empresas de la región el consumo de electricidad asociado a la refrigeración y al aire acondicionado no representa un lujo, sino una necesidad para desarrollar sus actividades cotidianas. Por su parte, Jesús Pérez, gerente de la RAP Caribe, pidió que las normas tengan en cuenta las particularidades de la región.
El programa busca reducir la demanda ante el riesgo de una crisis energética y la posibilidad de un fenómeno de El Niño fuerte entre octubre y diciembre. Sin embargo, representantes del sector energético consideran que el ahorro por sí solo no es suficiente y plantean la necesidad de combinarlo con una adecuada gestión de los embalses y una mayor disponibilidad de generación térmica.