Keiko Fujimori asumió este martes 28 de julio la Presidencia de Perú para el período 2026-2031, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular para ocupar el cargo y marcando el regreso del fujimorismo al poder después de 26 años. La ceremonia de investidura se realizó en el Congreso de la República, en Lima, y fue adelantada dentro de la agenda oficial de las Fiestas Patrias.
La nueva mandataria llegó al Parlamento tras cumplir una serie de actos protocolares, entre ellos reuniones con delegaciones internacionales y ceremonias oficiales. Durante la sesión solemne, juró respetar la Constitución y recibió la banda presidencial, con lo que inició oficialmente su mandato. Al evento asistieron mandatarios de América Latina, representantes del Gobierno de Estados Unidos y el rey Felipe VI de España, entre otras autoridades internacionales.
En su primer discurso como presidenta, Fujimori se comprometió a recuperar la estabilidad política e institucional de Perú, un país que ha tenido nueve presidentes en la última década. También anunció que sus prioridades serán combatir la inseguridad, fortalecer la economía, impulsar la inversión privada y generar empleo para enfrentar los principales desafíos sociales del país.
La llegada de Keiko Fujimori al poder representa el retorno del movimiento político fundado por su padre, el expresidente Alberto Fujimori, cuya figura continúa generando división en la sociedad peruana. Mientras sus seguidores consideran que su gobierno puede devolver la estabilidad al país, sectores de oposición y organizaciones de derechos humanos mantienen críticas por el legado del fujimorismo y realizaron manifestaciones en Lima durante la jornada de investidura.
Tras la ceremonia en el Congreso, la presidenta continuó con la agenda oficial que incluyó un almuerzo con los jefes de Estado invitados y la juramentación de su primer gabinete ministerial. Con este acto comenzó formalmente un nuevo capítulo político para Perú, en medio de grandes expectativas sobre la capacidad del nuevo Gobierno para superar la polarización y devolver la gobernabilidad al país.