Un fuerte terremoto de magnitud 7,1 sacudió este martes la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, al sur de Japón, provocando escenas de pánico, daños en infraestructura y decenas de personas heridas. El sismo, de poca profundidad, se sintió con gran intensidad y obligó a las autoridades a activar los protocolos de emergencia, mientras miles de habitantes evacuaban edificios y viviendas.
Las imágenes difundidas por medios locales y ciudadanos en redes sociales muestran edificios balanceándose violentamente, mercancías cayendo de los estantes en supermercados, carreteras agrietadas y estructuras parcialmente colapsadas. Uno de los incidentes más graves ocurrió en un centro comercial Aeon Mall, donde se registró una explosión y varias personas quedaron atrapadas entre los escombros, mientras continúan las labores de rescate.
De acuerdo con los reportes preliminares, el terremoto dejó al menos medio centenar de heridos, además de incendios, cortes masivos del servicio eléctrico y daños en vías, puentes y edificios públicos. También fueron suspendidos los servicios del tren bala, varias líneas ferroviarias, operaciones aéreas en la zona y actividades industriales como medida preventiva.
Tras el movimiento telúrico, la Agencia Meteorológica de Japón emitió una alerta de tsunami para algunas zonas costeras; sin embargo, el aviso fue levantado horas después al no registrarse olas de gran magnitud. Las autoridades confirmaron igualmente que las centrales nucleares cercanas no presentaron anomalías, aunque advirtieron sobre el riesgo de fuertes réplicas y posibles deslizamientos de tierra.