Una devastadora inundación repentina golpeó el pasado miércoles varias zonas montañosas de Nepal, cerca de la frontera con China, dejando una estela de destrucción y un elevado número de víctimas. La emergencia se produjo en medio de un fenómeno geológico que, según expertos, estaría relacionado con el colapso de una parte de un glaciar y el posterior desplazamiento de grandes cantidades de hielo, roca y sedimentos.
El investigador en geomorfología glaciar Levan Tielidze, de Monash University, explicó que todavía es demasiado pronto para establecer con absoluta certeza la causa exacta de la tragedia. Sin embargo, las imágenes satelitales analizadas por especialistas muestran evidencias de un importante desprendimiento en la zona glaciar, que habría generado una enorme avalancha de hielo y roca y, posteriormente, una corriente de agua y sedimentos que descendió con gran velocidad por los valles.
La magnitud del fenómeno fue extraordinaria. Reuters reportó que las autoridades temían que el número de víctimas continuara aumentando, mientras cientos de personas permanecían desaparecidas. El desastre afectó especialmente el distrito de Rasuwa, donde el torrente arrasó viviendas, carreteras, puentes y otras infraestructuras. Los primeros reportes también generaron confusión sobre un supuesto terremoto, pero análisis posteriores indicaron que la energía sísmica registrada habría sido producida por el propio colapso y el movimiento de los materiales.
Los científicos también analizan el posible papel del calentamiento global. El Himalaya es una de las regiones del planeta que está experimentando un rápido retroceso de sus glaciares, lo que puede aumentar la inestabilidad de las montañas y elevar el riesgo de desprendimientos, avalanchas e inundaciones repentinas. No obstante, los expertos advierten que todavía no puede atribuirse de manera definitiva este desastre específico al cambio climático.