Los enviados especiales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, llegaron este sábado 5 de septiembre a Moscú con una propuesta para intentar destrabar las negociaciones y poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania. La visita representa un nuevo intento de Washington por reactivar un proceso de paz que permanece estancado.
La delegación estadounidense fue recibida en Moscú por Kirill Dmitriev, representante del Kremlin para asuntos de inversión y cooperación económica internacional, quien ha participado en anteriores contactos entre Washington y Moscú. Witkoff y Kushner se trasladaron posteriormente hacia el centro de la capital rusa para continuar con su agenda diplomática.
Trump confirmó que sus enviados llevan una “propuesta concreta” para terminar la guerra, aunque la Casa Blanca no ha revelado públicamente los detalles del plan. El mandatario estadounidense aseguró que Witkoff y Kushner buscarán determinar si existe una posibilidad real de alcanzar un acuerdo entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski.
Después de las reuniones en Moscú, está previsto que los enviados estadounidenses se trasladen a Kiev el domingo 6 de septiembre, donde se reunirían con Zelenski. Sería la primera visita de Witkoff y Kushner a la capital ucraniana desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022.
La misión diplomática ocurre en un momento especialmente delicado. Rusia y Ucrania continúan intercambiando ataques de largo alcance y las posiciones sobre un eventual acuerdo siguen alejadas. Entre las exigencias de Moscú se encuentran concesiones territoriales y el abandono de las aspiraciones de Ucrania de ingresar a la OTAN, mientras Kiev mantiene su rechazo a ceder territorios ocupados.
Como gesto relacionado con la visita, el presidente Putin ordenó una pausa de 72 horas en los ataques contra Kiev, mientras Ucrania también anunció una suspensión temporal de sus ataques aéreos durante el periodo de desplazamiento de los negociadores estadounidenses. Sin embargo, la tregua no supone un alto el fuego general en todo el frente.
La visita se produce además después de nuevos ataques rusos contra territorio ucraniano. Al menos cinco personas murieron en un ataque en la región de Dnipropetrovsk, mientras Kiev denunció bombardeos y ataques con drones en distintos puntos del país. La continuidad de las hostilidades evidencia la dificultad que enfrenta Washington para conseguir un avance diplomático.
El objetivo de la administración Trump es conseguir que las conversaciones entre Moscú y Kiev vuelvan a avanzar después de meses de estancamiento. Por ahora, no existe un acuerdo de paz, y el éxito de la misión dependerá de si los enviados estadounidenses consiguen acercar las posiciones de Putin y Zelenski sobre los principales puntos del conflicto.