El candidato progresista Roberto Sánchez se posicionó al frente de la segunda vuelta presidencial en Perú tras superar por un estrecho margen a Keiko Fujimori cuando se había contabilizado el 94 % de las actas. La diferencia entre ambos aspirantes ronda los 6.000 votos, en una elección que vuelve a demostrar la profunda polarización política que vive el país andino.
Sánchez, aliado del expresidente Pedro Castillo y representante del partido Juntos por el Perú, alcanzó el 50,01 % de los votos, equivalentes a 8.795.043 sufragios. Por su parte, la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, obtuvo 8.789.754 votos, lo que representa el 49,99 %. Los resultados preliminares coinciden con las proyecciones de las encuestadoras Ipsos y Datum Internacional, que también mostraban una ligera ventaja para el candidato progresista.
La disputa electoral se ha definido por diferencias mínimas, una situación similar a las elecciones de 2016 y 2021. Mientras Fujimori logró imponerse en ciudades importantes como Lima y Cuzco, Sánchez consiguió un fuerte respaldo en regiones rurales, de la sierra y la selva, donde históricamente han existido reclamos por el centralismo político y económico del país. De mantenerse la tendencia, Perú tendría un nuevo presidente elegido por uno de los márgenes más estrechos de su historia reciente.
